octubre 12, 2025
El embarazo en perros y gatos es un proceso delicado que requiere atención, cuidado y acompañamiento veterinario constante. Dura entre 58 y 68 días, con un promedio de 63 días en perras y alrededor de 65 en gatas, según Royal Canin. Durante este tiempo, el cuerpo de la madre atraviesa cambios hormonales, nutricionales y de comportamiento que deben ser observados con calma y empatía. Preparar el entorno, cuidar la alimentación y reconocer señales de alerta son pasos fundamentales para garantizar su bienestar y el de las crías.
En las primeras semanas, los signos del embarazo pueden ser sutiles. Algunas peluditas presentan aumento de las mamas, flujo vaginal claro, cambios leves en el apetito o mayor necesidad de descanso. A partir del día 25 a 35, un veterinario puede palpar el abdomen para detectar las vesículas embrionarias, aunque el método más seguro es el ultrasonido, disponible desde el día 20, según LatinxVMA. En etapas más avanzadas, entre los días 45 y 50, las radiografías permiten confirmar el número de crías y su desarrollo. Estos controles son importantes para anticipar complicaciones como gestaciones múltiples o partos difíciles.
La alimentación es uno de los pilares más importantes del embarazo. Durante los primeros dos tercios del periodo, la madre puede continuar con su dieta habitual, siempre que sea de buena calidad y adaptada a su tamaño y edad. En la fase final, su cuerpo necesitará más energía y nutrientes, por lo que se recomienda ofrecer alimento formulado para cachorros o gestación, con alto contenido de proteínas, grasas saludables y calcio. Purina y Royal Canin sugieren hacer la transición de forma gradual, para evitar alteraciones digestivas.
Durante este tiempo es común que la peludita tenga menos espacio en el abdomen, así que conviene dividir la ración diaria en tres o cuatro comidas pequeñas. El agua debe estar siempre disponible, limpia y fresca. No se recomienda administrar suplementos sin orientación veterinaria, ya que el exceso de calcio o vitaminas puede generar complicaciones durante el parto. Una alimentación equilibrada y constante es suficiente para mantener la salud de la madre y permitir que las crías se desarrollen adecuadamente.
El bienestar emocional de la madre es tan importante como el físico. Un entorno tranquilo, con rutinas estables y sin sobresaltos, ayuda a mantenerla relajada. El ejercicio debe mantenerse, pero adaptado: paseos suaves y regulares son mejores que juegos bruscos o saltos. Purina recomienda mantener un nivel de actividad moderado, especialmente en las primeras semanas y evitar cualquier esfuerzo durante el último tramo.
Hacia el final del embarazo, la peludita buscará un lugar para anidar. Puedes ayudarla preparando una caja o cama con mantas limpias en una zona cálida, sin corrientes de aire ni ruidos fuertes. Debe ser un espacio tranquilo donde pueda moverse con libertad, pero sentirse segura. Si hay otros animales en casa, es importante limitar el acceso a este espacio para que la madre no se estrese. Royal Canin recomienda permitir que la madre se familiarice con su “nido” unos días antes del parto.
A lo largo de la gestación, es fundamental mantener contacto con el veterinario. En algunos casos, será necesario actualizar vacunas antes del apareamiento o aplicar desparasitantes compatibles con la gestación, especialmente alrededor del día 40, durante el parto y cada 15 días hasta el destete, según Clínica Raza. También se deben observar posibles signos de alarma: secreciones oscuras o con mal olor, fiebre, temblores, falta de apetito o debilidad.
Una complicación frecuente en perras pequeñas es la eclampsia, causada por bajo calcio, que puede presentarse antes o después del parto. Los síntomas incluyen jadeo, rigidez muscular o convulsiones. Si ocurre, hay que acudir de inmediato al veterinario. Mantener controles periódicos, buena alimentación y descanso reduce considerablemente estos riesgos.
En los días previos al parto, el apetito suele disminuir y la madre puede mostrarse inquieta o cavar en su nido. Uno de los signos más confiables de que el parto está próximo es una ligera disminución de la temperatura corporal, aproximadamente un grado menos de lo normal. Hill’s Pet y Royal Canin recomiendan tomar la temperatura rectal dos veces al día a partir del día 57.
Durante el parto, la madre puede caminar, recostarse y tomar pausas entre crías. Si pasan más de 30 minutos con contracciones fuertes sin expulsar nada, o más de dos horas entre un cachorro y otro, es señal de alerta. En esos casos, no se debe intentar manipular a la madre ni usar medicamentos sin indicación profesional. Es útil tener a la mano gasas estériles, tijeras limpias, hilo, yodopovidona y toallas. Si el cordón umbilical no se desprende de forma natural, puede cortarse a un centímetro del abdomen del cachorro, amarrando antes con hilo limpio. Luego se limpia suavemente la nariz y la boca para facilitar la respiración.
Tras el parto, la madre estará cansada y puede presentar pequeñas secreciones. Es importante cambiar las mantas sucias y mantener el área limpia. Cada cachorro debe haber salido con su placenta; si no, podría quedar retenida y causar infecciones uterinas. Según Clínica Raza, también conviene observar las mamas: si se enrojecen, se endurecen o hay dolor, podría tratarse de mastitis y se requiere atención veterinaria inmediata.
Durante la lactancia, la madre necesita alimento de alta calidad, con más calorías de lo normal. Se recomienda seguir utilizando comida de cachorro, ya que cubre mejor las demandas energéticas. La lactancia suele durar entre seis y ocho semanas, aunque el destete puede comenzar alrededor de las cuatro semanas. Para hacerlo, se introduce poco a poco alimento sólido humedecido, permitiendo que las crías lo laman y se acostumbren gradualmente. Purina sugiere una transición lenta tanto para las crías como para la madre, reduciendo paulatinamente las tomas de leche.
Es importante mantener la observación constante los primeros días. Algunos signos que requieren consulta veterinaria urgente incluyen:
Fiebre o temblores en la madre.
Flujo vaginal con mal olor o color oscuro persistente.
Crías que no maman, lloran constantemente o presentan dificultad para respirar.
Glándulas mamarias duras, calientes o con secreción anormal.
Además, si la madre rechaza a las crías o parece excesivamente agresiva o desorientada, podría estar experimentando dolor, agotamiento o un desequilibrio hormonal. En esos casos, la intervención del veterinario y un ambiente tranquilo son claves para su recuperación.
El aspecto emocional también cuenta. Después del parto, muchas madres se muestran más protectoras y sensibles. Conviene limitar las visitas y los ruidos para evitar estrés. Un espacio silencioso, limpio y con temperatura estable le permitirá descansar y atender mejor a sus crías. La presencia de la persona de confianza, sin intervenir demasiado, puede darle seguridad. Royal Canin recomienda no separar a la madre de las crías antes de las ocho semanas, ya que la lactancia y la convivencia son esenciales para el desarrollo emocional de los cachorros o gatitos.
Cuidar a una peludita en gestación es una experiencia de responsabilidad y ternura. Requiere observar, acompañar y respetar sus ritmos. Con una buena alimentación, controles veterinarios y un ambiente estable, la mayoría de los embarazos transcurren sin complicaciones y culminan con madres sanas y crías fuertes. Recordar que cada animal es distinto y que el apoyo profesional es indispensable asegura no solo la salud física, sino también el bienestar emocional de toda la familia peluda.
Nota: Esta guía tiene fines educativos y no reemplaza la orientación veterinaria. Ante cualquier signo de dolor, sangrado, fiebre o cambios de comportamiento, busca atención profesional de inmediato.